Un Caballo de Troya en el sistema (2003 - 2006)


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Ampliaciones

Poder Constituyente
A pesar de su importancia no es un término utilizado frecuentemente en los círculos académicos. Poder Constituyente (a secas) es la iniciativa más primaria en la génesis de un sistema político. No es de extrañar por tanto que exhiba la palabra "Poder" como prueba de su potencia creadora.

No se trata de un poder en el sentido convencional, como podríamos hablar del Poder Ejecutivo o Legislativo cuya potencia creadora nos resulta tan familiar. No responde a ese perfil convencional por que es un poder previo a todos ellos, previo al propio pacto constitucional. Podríamos decir que se trata de un poder natural, ya sea basado en la Fuerza, en el Engaño, o en el Consentimiento.

Si seguimos hablando del Poder Constituyente (a secas), no podemos evitar pensar cuál es el sujeto activo que ostenta semejante poder, y cuáles son sus características.

La Historia no ofrece una respuesta a la pregunta sobre el sujeto activo, sólo no demuestra que el Poder Constituyente se manifiesta típicamente como un chispazo en forma de victorias bélicas, y sobre todo de revoluciones triunfantes. No faltan candidatos a proclamarse sujeto activo del Poder Constituyente: mandatos divinos, intereses nacionales, intereses de clase, e incluso legislaciones transitando de un régimen a otro.

El pensamiento demócrata radical sitúa como sujeto activo del Poder Constituyente a la multitud. Multitud no es una expresión despectiva de la población; todo lo contrario. Multitud quiere definir a un colectivo humano no preconfigurado por ningún condicionante previo: ni nación, ni raza, ni religión, ni clase. Si el Poder Constituyente es una manifestación previa a todo orden, su sujeto activo no puede estar preconfigurado. Por conveniencia, para referirnos al Poder Constituyente ostentado por la multitud podemos utilizar la expresión de Poder Constituyente Popular. A pesar de que el adjetivo "popular" evoca de forma natural el concepto de "pueblo", que a su vez mantiene raices semánticas muy próximas a colectividades acotadas geográficamente, o racialmente.

El Poder Constituyente Popular es una potencia creadora previa y suprema. No está supeditado a ningún orden constitucional previo, ni a tradiciones, ni a los localismos espaciales y temporales que generan nuestros acotaciones culturales (familia, propiedad privada, ...). El Poder Constituyente Popular es la expresión colectiva del libre consentimiento individual (y en este punto la democracia radical converge con el anarquismo moderno).

El Poder Constituyente genera un orden constitucional y la legislación que lo desarrolla. Pero si otorgamos al Poder Constituyente una naturaleza suprema, no puede quedar fosilizado por el propio orden constitucional que genera. En la medida en que una constitución restrinja la supremacia del Poder Constituyente Popular, esa constitución es moralmente ilegítima en relación al libre consentimiento individual expresado colectivamente. En la medida en que una constitución se blinda frente al Poder Constituyente, no tiene más fundamento moral que el que otorga la Fuerza o el Engaño.

Pero antes de descender al mundo de lo concreto, sería conveniente abordar otra importante característica derivada de la supremacia del Poder Constituyente Popular. Hablamos de su naturaleza dinámica, no circunscrita a periodos constituyentes, ni a fronteras, ni a ordenes constitucionales ilegítimos. Hablabamos hace un momento de que históricamente el Poder Constituyente se ha manifestado con frecuencia en la forma de chispazos revolucionarios. Frente a esta evidencia histórica, el pensamiento demócrata radical se convierte en una alternativa al concepto clásico de Revolución; en la medida que aspira a proteger tanto la supremacia como la dinámica del Poder Constituyente Popular.

Al igual que la tecnología translada al terreno de lo concreto y viable los principios científicos, la tecnología política de democracia radical debe esforzarse por identificar los procedimientos formales que materializan su cuerpo doctrinal.

Cabe preguntarnos, ¿qué procedimientos formales de protección del Poder Constituyente Popular han sido generados por nuestra civilización?, ¿qué Libertades Soberanas pueden disfrutar colectivamente los individuos que garanticen la supremacia y dinámica del Poder Constituyente Popular?

Las siguientes Libertades Soberanas están en alguna medida relacionadas con la protección del Poder Constituyente Popular. En la medida en que estén implícita o explícitamente prohibidas, el sistema político será moralmente ilegítimo:

a) Iniciativa popular a la enmienda constitucional.

b) Iniciativa popular al inicio de procesos constituyentes.

c) Referéndum vinculante de ratificación de transferencias de soberanía popular.

d) Iniciativa popular a procesos constituyentes de secesión

e) Control popular de la guerra y la paz.

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Principio de Subsidiariedad
Es importante reseñar que el principio de subsidiariedad no se refiere solamente al reparto de competencias entre los diferentes niveles jerárquicos y/o funcionales de una estructura social sino que constituye la expresión de un determinado concepto participativo de todos los grupos de dicha estructura en la vida de la misma. La subsidiariedad supone, en primer término, reconocimient de la autonomía de cada colectivo de la estructura para establecer sus objetivos y decidir los procesos con que intentar alcanzarlos, pero también implica diálogo y participación de todos los miembros (individuales y colectivos)del grupo social en la definición de los objetivos globales, en el diseño de las estrategias para conseguirlos, en su ejecución y en su evaluación así como el respeto de los instrumentos de autorregulación y correglamentación.

El principio de subsidiariedad se basa en el máximo respeto al derecho de autodeterminación (entendido en el sentido más amplio) de todos y cada uno de los miembros de una estructura social y, a su vez, es el fundamento sobre el que se sustenta todo el edificio de esa dinámica de interacción social que conocemos con el nombre de "democracia participativa".

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Educ-acción

Emile Durkheim, pedagogo y sociólogo francés, llevó a cabo en los años veinte un estudio sociológico sobre los sistemas educativos y una de las conclusiones de síntesis a las que llegó fue que “la edu-cación era el medio por el cual una comunidad transmite a las nuevas generaciones la cultura y los valores que le son propios”. Esta definición de educación ha devenido clásica.

Desde este punto de partida resulta evidente que el concepto de educación lleva inherente un fuerte componente de conservadurismo: su objetivo es transmitir unos valores y conocimientos prefijados, ya establecidos. En otras palabras, la educación tendría mucho que ver con la instrucción. La acción educativa no está centrada en el “aprender” sino en el “enseñar”

A lo largo del siglo XX han ido surgiendo un cúmulo de movimientos pedagógicos con un denominador común: considerar la educación como el proceso mediante el cual se ayuda al niño a desarrollar todas sus potencialidades personales. Este concepto educativo considera básicas la libertad y la creati-vidad personales y considera que esas son las potencialidades más importantes que hay que ayudar a desarrollar. En otras palabras, ese concepto de educación se entiende como un ayudar a aprender. A aprender a aprender, a aprender a pensar y, en suma, a aprender a ser y a vivir. El aprendizaje pasa a primer término.

A pesar de esos movimientos, lo que conocemos como sistema educativo continua fuertemente anclado en el concepto de educación entendida como instrucción. De ahí el importante impacto que aún mantienen en esos sistemas los programas y los currículums pues, en último término, no dejan de ser las lista de lo que hay que “transmitir” y los procedimientos con que hacerlo.

Frente a esto, los nuevos conceptos de la educación mantienen las siguientes ideas básicas:

1) Sólo una ínfima parte del aprendizaje global se realiza mediante la educación sistemática (escuela). La mayor parte de los aprendizajes son de carácter asistemático (o no-sistemático): en la familia, a través de los medios de difusión masivos, en la calle, en la pandilla....

2) En aprendizaje sólo es auténtico (sólo se consolida) cuando es significativo, es decir, cuando parte de una situación en la que el que aprende “se siente implicado” y confiado en su capacidad para inmiscuirse. Ello implica que el que aprende no lo hace “escuchando” sino “haciendo”. O lo que es lo mismo, actuando, inmerso en la acción. (Este es el concepto básico que subyace en la expresión “enseñanza o escuela activa” y sobre todo en la, por desgracia, tan citada y a la vez tan poco aplicada “educación vivenciada”)

Posiblemente el ejemplo más paradigmático de este concepto de educación entendido como un aprendizaje asistemático, no-programado, sea el del niño aprendiendo su lengua materna. El niño aprende porque se siente implicado a todos los niveles en lo que (aunque no sea en absoluto consciente de ello) resulta ser su aprendizaje. Y al sentirse implicado, actúa (inter-actúa), ensaya, se equivoca, corrige, percibe su propio progreso lo que actúa como un poderoso feed-back para él... Y todo ello y desde los tiempos más remotos, sin programa, casi por pura intuición.

Derecho de Autodeterminación

Texto por consensuar.

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